El Cabildo de Lanzarote y la Dirección General de Protección a la Infancia y la Familia analizan el nuevo marco jurídico del menor que deberán adaptar todas las administraciones de Canarias

Carmen Rosa Márquez y Mauricio Roque visitan la red de centros de protección al menor que gestiona el Cabildo de Lanzarote
Fuente: Cabildo de Lanzarote

El Cabildo de Lanzarote y la Dirección General de Protección a la Infancia y la Familia analizan el nuevo marco jurídico del menor que deberán adaptar todas las administraciones de Canarias

Carmen Rosa Márquez y Mauricio Roque visitan la red de centros de protección al menor que gestiona el Cabildo de Lanzarote
Fuente: Cabildo de Lanzarote

Viajar por el mundo también es conocer a las personas

Viajar por el mundo, para los que pueden, es un placer y una aventura inigualable. No sólo es conocer lugares nuevos, ciudades de ensueño, comidas o platos típicos, sino conocer e interactuar con personas que lo más probable no vayamos a ver nunca más en nuestras vidas.

Gracias al todopoderoso, mis padres trabajaron muy duro para darnos a mis hermanos y a mi lo mejor que nos pudieron dar. No somos una familia con dinero pero no pasamos necesidades. Las necesidades las estamos pasando ya de mayores, pero entonces no las pasamos.

Como dije, trabajaron muy duro también para nuestra educación.

Una de las cosas que más he valorado en mi vida es haber tenido la posibilidad de haber aprendido inglés en Boston y luego estudiar en la universidad en los Estados Unidos. Esa época me marcó para siempre.

En mi escuela de inglés, había todo tipo de personas de todas partes del mundo y de todas las edades, esos eran mis compañeros de todos los días. Había hebreos, árabes, europeos, latinos, en fin, había de gente de todas partes del mundo.

Obviamente, no todos somos iguales, y eso me enseñó a “leer” a las personas, “estudiarlas” y saber sobre la marcha un poco su personalidad. Hoy en día, puedo conocer un poco a las personas en la primera impresión, casi nunca fallo en eso.

Luego, en Venezuela, durante las zafras del café, contratábamos a más de cien personas. Estos eran campesinos pero venían de distintas partes de latinoamérica. Con ellos fue un poco más complicado porque son personas con las que hay que tener mucha mano izquierda, pero al final son personas igualmente.

En ese entonces, siempre hablaba con mi gente, siempre lo escuchaba y los motivaba. Yo siempre he creído que a la gente hay que escucharla, aunque te digan una barbaridad, es reconfortante que te escuchen, y eso era lo que hacía con ellos. A veces yo tenía claro lo que íbamos a hacer pero igual les preguntaba para hacerlos partícipe de lo que estábamos haciendo, los implicaba. Si me venían con alguna sugerencia los atendía con atención, nunca los dejaba de lado ni les decía que no era asunto de ellos dar ideas, no, eso jamás.

Por eso siempre digo que cuando viajemos, lo más que te puedes llevar, aparte de una tonelada de fotos, es el haber conocido personas realmente interesantes. Conocer a personas diferentes te hará ver el mundo desde otra perspectiva, te hará pensar y tomar decisiones de la mejor manera.